miércoles, 29 de mayo de 2013

Un espantapájaros con 2 caras

Este muñeco ha estado siempre en casa de mi tía, antes en su habitación y los últimos años en una habitación en la que acumula trastos de los que no se quiere deshacer. El otro día hablando de un libro que nos gustó mucho a las dos me llevó a la habitación a ver si lo encontrábamos y lo vi en un rinconcito sobre un armario, cubierto de polvo y se me arremolinaron los recuerdos de la niñez. En las fotos está tal y como me lo dió, ahora, bajo la capa de polvo que quité tras un baño y el suavizante huele y luce mejor. Es caso es que a Eva le encantó y se lo ha adjudicado para dormir... junto a otro muñeco que me regaló una amiga del trabajo. 


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